Contratar a un mago para una boda tiene un riesgo que casi nadie dice en voz alta: que quede cursi. Que el tono no pegue con el resto del día, que alguien se sienta obligado a participar, o que la cosa se vea de otra época.
Es una preocupación razonable, y la mejor forma de resolverla no es fiarse de un vídeo bien montado: es preguntar. Soy Rafa Rebollo, mago profesional en Madrid, y estas son las cinco preguntas que yo haría si estuviera en vuestro lugar.
Están pensadas para una boda, pero sirven igual para un cumpleaños de adultos o una cena de empresa.
Esto te sirve si:
- Nunca has contratado a un mago y no sabes qué es normal preguntar.
- Te preocupa más el tono que el precio.
- Estás comparando dos o tres presupuestos y no sabes en qué se diferencian.
1. ¿Te dedicas a bodas o haces de todo?
Por qué preguntarlo. Entretener a niños en una fiesta infantil, actuar en un teatro y trabajar una boda son tres oficios distintos aunque los tres se llamen magia.
Qué respuesta buscas. Alguien que trabaje habitualmente el ambiente social y adulto de una boda. Una boda tiene un protocolo, unos tiempos y una sensibilidad propios, y sobre todo tiene una regla: el protagonista no es el mago.
Si la respuesta es «hago de todo, dime qué necesitas», no es descalificante, pero pregunta cuántas bodas hizo el año pasado.
2. ¿Cómo decides a qué grupos te acercas?
Por qué preguntarlo. Este es el miedo de fondo de casi todos los novios: que el mago sea pesado, que interrumpa una conversación importante o que no sepa cuándo irse.
Qué respuesta buscas. Criterio. Un buen profesional lee la sala antes de entrar en ella.
- Si un grupo está comiendo, no se interrumpe.
- Si hay una conversación seria o emotiva, se respeta y se sigue de largo.
- Si alguien prefiere mirar y no participar, mira y no participa.
La segunda parte de esa pregunta es igual de importante: saber cuándo irse. Cinco minutos buenos con un grupo valen más que quince minutos en los que hay que insistir.
3. ¿Qué pasa si el horario se retrasa?
Por qué preguntarlo. Las bodas no van en hora. Las fotos se alargan, la cocina se retrasa, el autobús llega tarde. Si contratas a alguien rígido, ese retraso se convierte en tu problema el día de tu boda.
Qué respuesta buscas. Que se coordine. La respuesta útil suena a «me pongo de acuerdo con tu wedding planner o con la finca y entro en el momento que tenga sentido», no a «yo actúo de dos a tres».
Es una pregunta que además te dice mucho de cómo trabaja alguien, más allá de lo que conteste.
4. ¿Cómo vas vestido?
Por qué preguntarlo. Parece superficial y no lo es. Esa persona va a salir en las fotos de vuestra boda y va a estar hablando con vuestros invitados durante hora y media.
Qué respuesta buscas. Alguien que parezca un invitado más. Traje actual, discreto, acorde al código de vestimenta del evento.
En mi caso es exactamente lo que me piden cuando me escriben: algo que no desentone con su boda. Voy de traje, como uno más.
5. ¿Cuál es tu objetivo en la boda?
Por qué preguntarlo. Aquí se ve la diferencia entre alguien que va a hacer su repertorio y alguien que va a trabajar vuestro día.
Qué respuesta buscas. Algo relacionado con vuestros invitados, no con el repertorio.
El mío te lo digo: que las dos mitades de la boda se mezclen. En una boda hay dos familias y varios grupos que no se conocen, y no se mezclan solos porque no hay motivo. Ese motivo es lo que aporto, y la magia es la herramienta.
Lo desarrollo en animación para el cóctel de una boda, que es donde ese trabajo se nota más.
Tres respuestas que deberían hacerte dudar
Las cinco preguntas de arriba sirven para reconocer al bueno. Estas tres respuestas sirven para lo contrario.
«Yo actúo de tal hora a tal hora.» Un horario cerrado al minuto, dicho antes de saber nada de vuestra boda, significa que esa persona tiene otro compromiso ese día. Si vuestra ceremonia se alarga veinte minutos, el problema pasa a ser vuestro.
«Tengo un pack de tres opciones.» No es descalificante, pero pregunta qué cambia entre ellas. Si la diferencia es solo la duración, es un catálogo. Una boda de cincuenta personas en una finca con jardín y una de doscientas en un salón cerrado no se trabajan igual aunque duren lo mismo.
«Tú déjame a mí, que ya verás.» Suena a confianza y en realidad es lo contrario: es no querer explicar cómo se trabaja. Alguien que sabe lo que hace puede contarte en dos minutos cómo se mueve por una sala.
Cuándo conviene hacer estas preguntas
No hace falta tenerlo todo cerrado para preguntar. De hecho es mejor al revés.
Lo primero que conviene saber es si tu fecha está libre, y eso se pregunta en cuanto tenéis fecha, aunque no sepáis todavía si queréis mago. De mayo a octubre las agendas se cierran con meses de antelación y una consulta de un minuto os ahorra descubrirlo tarde.
Las otras cuatro preguntas se hacen después, cuando ya estáis comparando. Y conviene hacerlas por escrito: no porque haya que desconfiar, sino porque dentro de seis meses no vais a acordaros de qué os dijo cada uno.
Sobre la diferencia de precio
Entre dos presupuestos puede haber una diferencia grande, y conviene saber qué la explica.
Lo que se paga de más no son más juegos. Es que esa persona sepa moverse por la sala sin estorbar a los camareros ni al fotógrafo, que trate a tus invitados con educación, y que si algo se tuerce lo resuelva sin que tú te enteres.
Dicho lo cual, un presupuesto alto no garantiza nada por sí solo. Por eso son cinco preguntas y no una.
Si queréis preguntármelo a mí
Contadme cómo es vuestra boda: la fecha, dónde es y cómo tenéis pensado el timing. Os digo en qué ratos encajo y os paso un presupuesto cerrado y por escrito.
Contesto el mismo día, normalmente en unas horas, con la disponibilidad de vuestra fecha.
El servicio completo está en mago para bodas en Madrid.
717 717 498 · WhatsApp · magia@rafarebollo.com
Preguntas frecuentes
¿Cuántas bodas haces al día?
Una. No encadeno dos ni parto la jornada entre dos fincas, y por eso de mayo a octubre las fechas se cierran con meses de antelación.
¿Sacas a alguien al centro?
No. Pregunto antes de acercarme a un grupo, la magia ocurre en las manos de quien quiera sostenerla, y quien prefiere mirar, mira.
¿Necesitas escenario o sonido?
Nada. Ni tarima, ni micrófonos, ni pruebas de sonido que corten la música. Funciono en un jardín igual que en un salón.
¿Es magia para niños?
No. Está pensada para el ambiente adulto de una boda. A los niños les gusta y funciona con público mixto, pero no sustituye a la animación infantil si lo que necesitáis es alguien que se ocupe de ellos.
¿Cuánto tiempo dura?
Lo habitual es cubrir el cóctel entero, alrededor de hora y media. Si además queréis la sobremesa, se suman entre cuarenta y cinco minutos y una hora.
¿En qué zonas trabajas?
Madrid capital y toda la Comunidad, incluidas las fincas de la sierra y de la zona sur. También me desplazo al resto de España para bodas que lo justifiquen.