El momento crítico que nadie planea: Cómo evitar que tu boda decaiga después del postre

Has planificado el cóctel al detalle, la entrada al salón ha sido espectacular y la comida, deliciosa. Todo va sobre ruedas.

Pero entonces llega un momento traicionero que la mayoría de novios pasa por alto: la sobremesa.

Es lo que yo llamo el bajón post-banquete.

Tus invitados llevan horas comiendo y bebiendo. Están relajados, con el estómago lleno y la adrenalina del inicio ya ha bajado. Se hace el silencio en las mesas, algunos salen a fumar, otros miran el móvil… Y justo ahí, la energía de la fiesta corre peligro de desplomarse antes de que empiece el baile.

Si dejas pasar demasiado tiempo sin que ocurra nada, levantar la fiesta luego cuesta el doble.

Mi función: Cambiar el ritmo antes de la barra libre

Aquí es donde mi papel cambia radicalmente. Aquí mi trabajo ya no es presentar a la gente como en el cóctel, en la sobremesa me convierto en un reactivador.

Mientras vosotros termináis el postre tranquilamente u os retocáis para el baile, yo me muevo por las mesas con un objetivo claro: que la gente se active de nuevo.

En este momento la magia es diferente:

  • Impacto rápido: Nada de historias largas ni juegos complejos. La gente está espesa. Hago cosas visuales, potentes y rápidas.
  • Genera ruido (del bueno): Busco el aplauso colectivo y la risa fuerte. Cuando una mesa empieza a gritar de sorpresa o a aplaudir, el resto del salón se gira, se despierta y la energía cambia.

El puente perfecto hacia la fiesta

Imagina que vuestro DJ tiene que empezar la fiesta con los invitados medio dormidos en las sillas. Lo va a tener difícil.

Pero si el DJ empieza justo después de que yo haya pasado por las mesas, dejando a la gente arriba, riendo y con ganas de más, la pista se llena sola.

Yo me encargo de hacer ese puente entre la calma de la comida y el inicio de la fiesta para que no haya tiempos muertos.

Un gesto VIP para las mesas «olvidadas»

En todas las bodas, por muy bien que se organicen, hay mesas que quedan un poco más alejadas de la acción principal o de la mesa presidencial. A veces, esos invitados pueden sentirse un poco espectadores lejanos.

Llevar la magia a su mesa es un gesto de anfitrión brutal. Les hace sentir importantes. Les dice: «Los novios han pensado en nosotros y nos han enviado esto para que lo pasemos bien».

¿Quieres asegurar el ritmo de tu fiesta de principio a fin?

No dejes que la energía caiga cuando más la necesitas. Si quieres que tus invitados lleguen al baile con las pilas cargadas y una sonrisa en la cara, hablemos.